Cómo recibir “Feedback de mejora”

By Pedro González Villalba | Comunicación

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Sería fantástico que todos nuestros interlocutores supieran cómo hacernos críticas constructivas, siguiendo unas pautas y manejando adecuadamente las comunicación, tal como indicábamos en un artículo anterior (ver: ¿Feedback?… Sí, y mejor… ¡Feedforward!)

Pero la realidad es que no es así.

Cada uno tiene sus formas.

Hay personas con poco tacto, bruscas en su comunicación. Otras a las que les cuesta mucho hablar de aquello que piensan que otros deben mejorar y dan mil rodeos, o son poco claras.

En cualquier caso, lo hagan mejor o peor, si somos capaces de gestionar bien las emociones que nos produce recibir una crítica, podemos sacar mucho partido de esa situación.

Algunos comportamientos que nos pueden ayudar…

 Hechos vs. Percepciones:

Para empezar, conviene hacer una valoración de si lo que nos están diciendo se basa en hechos o en percepciones. Si observamos que son percepciones, antes de lanzarnos a responder conviene hacer algunas preguntas del tipo:

“¿A qué te refieres concretamente?”,  “¿Qué comportamiento te ha hecho llegar a esa conclusión?”,  “¿En qué te basas para tener esa sensación?”.

Tras la respuesta, ya tendremos más datos para valorar si el comentario recibido está basado en algún hecho concreto o solo en las percepciones que la otra persona pueda tener.

Según las respuestas obtenidas, pasamos a aclarar el asunto si desde nuestro punto de vista no es como nos lo plantean, o de aceptar (y agradecer) el feedback recibido si efectivamente hay algo que no estamos haciendo como debería ser.

Escuchar para entender, y no para responder:

Si ya es difícil escuchar con calidad, cuando recibimos alguna crítica solemos hacerlo peor que nunca (ver: Cómo superar barreras que impiden escuchar con calidad)

Automáticamente nos ponemos en “modo alerta” y nuestra mente empieza a preparar la defensa -más aún cuando no nos consideramos culpables-.

Lo más conveniente es mantener la calma, esperar a que terminen de decirnos lo que sea y asegurarnos de obtener toda la información antes de responder (como explicábamos en el punto anterior)

No eres , es una conducta tuya:

Cuando recibimos feedback de mejora, tendemos a llevárnoslo al ego. Pero realmente, se refiere a una conducta y no a nuestra persona.

Es una cuestión de tener perspectiva y no totalizar lo que nos dicen como si esto nos definiera por completo.

Si por ejemplo, nos están diciendo que hemos hecho mal un informe, no significa que lo hagamos todo mal, ni que lo hagamos mal siempre, ni mucho menos que seamos un desastre.

Además, no debemos olvidar que también hacemos otras cosas bien o muy bien.

Por lo tanto, lo sabio es recibir la información y ver cómo lo podemos mejorar para la próxima ocasión.

Así nos centramos en la solución y no en el problema, y nuestras emociones son mucho más positivas que si nos torturamos pensando en el fallo.

Humildad:

Toda sesión de feedback es una oportunidad que se nos da para mejorar.

Por tanto, debemos aceptarlo con humildad y tener una actitud positiva hacia esas propuestas de mejora.

Ahora bien: es posible que pensemos que nuestr@ interlocutor/a no tiene razón, y a veces estaremos en lo cierto.

Si es una persona abierta a escuchar, humilde y dialogante (rara avis), debemos trasladarle nuestro punto de vista exponiendo por qué hacemos lo que hacemos de esa manera y qué beneficios tiene hacerlo así (asertividad); a la vez que tenemos que esforzarnos por entender su punto de vista, ponernos en su lugar y conocer todos los detalles por si algo se nos está escapando (empatía).

Si no es ese tipo de persona, valoremos qué nos supone hacer alguna concesión y aceptar esa corrección que se nos da.

Muchas veces supondrá más esfuerzo gestionar el impacto que tiene en nuestro orgullo el aceptar algo con lo que no comulgamos, que el propio hecho en sí de cambiar una conducta determinada.

Agradece:

Para finalizar, podemos decir algo como: Te agradezco que me hayas comentado esto. Haré lo posible para mejorar en el futuro. 

Huelga decir que, tras esa conversación en la que hemos recibido y aceptado el feedback de mejora, en nuestro tejado queda la pelota de hacer cambios y mejorar.

Como todo esto depende de cada emisor y receptor de los mensajes, es posible que no en todos los casos te funcionen estas técnicas, pero seguro que en muchos sí.

Notarás una sensible mejora de la comunicación en esos momentos, a veces delicados, si las practicas con asiduidad cuando recibas feedback.

¡Gracias por leernos y compartir!

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